Si estás terminando el TFG, seguramente ya sabes que tu universidad lo va a pasar por Turnitin. Lo que quizá no sabes es que el informe que recibe tu tutor tiene ahora dos partes: la de similitud de siempre (el plagio) y otra que estima cuánto texto parece escrito con inteligencia artificial. Y esa segunda parte funciona también con textos en español.
Qué mira exactamente Turnitin
El informe de similitud compara tu texto con artículos, webs y trabajos entregados antes. Si copias un párrafo, lo encuentra.
El informe de IA funciona de otra manera. No busca tu texto en ninguna base de datos, porque un texto generado por ChatGPT es nuevo cada vez. Lo que hace es analizar cómo está escrito: frases muy regulares, palabras previsibles, ese tono neutro y ordenado que los modelos de lenguaje producen casi sin querer.
El resultado es un porcentaje: la parte del trabajo que el sistema considera probablemente generada por IA.
El detalle que casi nadie conoce: el 20 %
Según la guía de Turnitin, cuando el porcentaje estimado está entre el 1 % y el 19 %, el informe no muestra la cifra ni resalta frases: aparece un asterisco. En esa franja, la propia Turnitin reconoce que se equivoca más a menudo.
Para ti, eso significa que un par de párrafos que suenan "demasiado bien" no deberían bastar para que tu tutor vea un porcentaje alarmante. A partir del 20 %, sí.
Lo que Turnitin no puede saber
Circulan muchos mitos, así que vamos a lo concreto:
- No sabe qué herramienta usaste. Ni si fue ChatGPT, Gemini o Claude, ni con qué instrucciones.
- Le cuesta distinguir entre "escrito por IA" y "corregido con IA". Si pasaste tu texto por un corrector que reescribe frases enteras, parte de tu redacción puede empezar a parecer generada.
- Puede equivocarse. Turnitin calcula que alrededor del 4 % de las frases que resalta las ha escrito en realidad una persona. Por eso recomienda usar el informe para abrir una conversación con el estudiante, y no como prueba.
En la mayoría de universidades, un porcentaje alto lleva a una conversación con el tutor o con el tribunal, no a un suspenso automático.
Entonces, ¿puedes usar IA en el TFG?
Depende de tu universidad, y las normas cambian mucho de una a otra. La Universidad Carlos III de Madrid, por ejemplo, exige en el TFM un anexo con la declaración de uso de IA generativa, y solo admite la IA para pulir un texto que ya has escrito tú. Otras son más abiertas. Lo contamos en detalle en cómo declarar el uso de IA en tu TFG.
Lo que casi todas consideran falta grave es entregar como propio un texto generado sin declararlo.
Cómo llegar tranquilo a la entrega
Lo que sí está en tu mano:
Guarda el rastro de tu trabajo. Versiones del documento, notas, borradores, el historial de Google Docs o de Word. Si alguien duda, es la mejor forma de demostrar cómo lo escribiste.
Revisa los párrafos de relleno. Las introducciones de capítulo y las conclusiones son donde más se nota el estilo de la IA, también cuando las escribes tú a las dos de la mañana. Frases genéricas, conectores de manual, ideas que no dicen nada concreto. Reescríbelas con tus datos y tus ejemplos.
Compruébalo antes que tu tutor. El detector gratis de Lucide analiza hasta 500 palabras sin crear cuenta: sirve para probar un capítulo que te preocupa. Con una cuenta subes el PDF completo y ves resaltados los fragmentos que se parecen a un texto generado. Si sale marcado algo que escribiste tú, al menos sabrás dónde mirar y podrás explicarlo.
En resumen
Turnitin ya busca IA en tu TFG, también en español. El porcentaje es una estimación y, por debajo del 20 %, ni siquiera se muestra. Si usaste IA, decláralo según las normas de tu universidad. Y si no la usaste, guarda tus borradores: son tu mejor defensa.
Este artículo se ha escrito con ayuda de inteligencia artificial. Antes de publicarlo, hemos comprobado sus datos y sus fuentes.