Hace unos años la pregunta era si se podía usar inteligencia artificial en el TFG. Hoy, en muchas universidades españolas, la pregunta es otra: cómo contarlo.

La CRUE, que reúne a las universidades españolas, publicó en mayo de 2024 un informe con recomendaciones sobre la IA generativa en la docencia. Desde entonces, cada universidad ha ido fijando sus reglas, y algunas ya piden una declaración de uso de IA junto al TFG o al TFM. La Universidad Carlos III de Madrid, por ejemplo, exige en el TFM un anexo con su "Declaración de uso de la IA Generativa". El formato cambia de una a otra, pero la idea es la misma: el tribunal tiene que saber qué parte del trabajo es tuya y en qué te ha ayudado una herramienta.

Primero, lee la norma de tu universidad

Lo que una universidad acepta, otra lo prohíbe. En la guía de la Carlos III para el TFM, la IA sirve para pulir la redacción de un texto que ya has escrito tú, pero no para organizar el contenido ni para redactarlo: a esas alturas, escribir es una competencia que tienes que demostrar. En otros centros, pedir a la IA una propuesta de índice está permitido si lo declaras.

Antes de escribir nada, busca tres documentos:

  1. La normativa de TFG o TFM de tu facultad (suele estar en la web del grado o del máster).
  2. La guía de uso de IA de tu universidad, si existe. Muchas bibliotecas universitarias han publicado una.
  3. Las indicaciones de tu tutor. Algunos departamentos son más estrictos que la norma general.

Si hay contradicción, manda la más restrictiva. Y si no encuentras nada, pregúntale a tu tutor por escrito. Un correo con su respuesta vale oro si luego surge alguna duda.

Qué incluir en la declaración

Aunque cada plantilla es distinta, una buena declaración responde a estas preguntas:

Qué herramienta usaste. Nombre y, si lo sabes, versión: ChatGPT, DeepL Write, Grammarly...

Para qué la usaste. Sé concreto. No es lo mismo "para mejorar el texto" que "para revisar el estilo de la introducción, que había redactado antes". Usos que aparecen a menudo en las declaraciones, siempre que tu norma los admita:

  • revisar ortografía, gramática y estilo de un texto propio;
  • traducir fragmentos de fuentes en otros idiomas, cotejando después con el original;
  • buscar bibliografía, comprobando luego cada referencia, porque la IA se inventa citas;
  • ordenar ideas o proponer un índice (donde esté permitido).

En qué partes del trabajo. Capítulo, apartado o anexo.

Qué hiciste tú con el resultado. Esto es lo que más valora un tribunal: que revisaste, contrastaste y reescribiste.

Un ejemplo sencillo:

He utilizado DeepL Write para revisar el estilo de la introducción y de las conclusiones, que había redactado previamente. También he usado ChatGPT para traducir al español dos citas de fuentes en inglés, que después he cotejado con el original. Todo el contenido del trabajo es de elaboración propia y las referencias bibliográficas se han comprobado una a una.

Los errores que más problemas dan

Declarar poco "por si acaso". Si el informe de IA de Turnitin marca un 40 % del trabajo y tu declaración dice "revisión ortográfica", el problema ya no es la IA, es la coherencia.

Pegar texto generado sin tocarlo. Aunque lo declares, en la mayoría de normas un TFG tiene que ser un trabajo original tuyo. La IA puede ayudarte, no escribir por ti.

Citas inventadas. Es el fallo más frecuente y el más fácil de detectar para un tribunal: artículos que no existen, páginas que no cuadran. Comprueba cada referencia.

No guardar pruebas. Conserva tus borradores, el historial de versiones y, si puedes, las conversaciones con la herramienta. Si alguien pregunta, podrás enseñar cómo trabajaste.

Comprueba el trabajo antes de entregarlo

Antes de subir el TFG, pásalo por un detector de IA para ver lo mismo que va a ver tu tutor. El detector gratis de Lucide analiza hasta 500 palabras sin cuenta; con una cuenta subes el PDF entero y ves qué fragmentos salen marcados. Si son frases que escribiste tú, sabrás qué párrafos revisar y podrás explicarlo con calma. Si son las partes en las que te ayudó la IA, tu declaración tendrá que decirlo.

Declarar bien te protege: si alguien pregunta, la respuesta ya está por escrito.

Este artículo se ha escrito con ayuda de inteligencia artificial y, como recomendamos en él, lo declaramos. Antes de publicarlo, hemos comprobado sus datos y sus fuentes.