Llega el viernes, tienes una pila de trabajos por corregir y a la tercera redacción te salta la alarma. Está bien escrita. Demasiado bien. Ni una falta, frases equilibradas, un "en conclusión" de manual. Y el alumno que la firma suele escribir de otra manera.

No eres el único. Desde que ChatGPT es gratuito, es una situación de lo más común en institutos y universidades. Esta guía recoge lo que se puede hacer en la práctica.

Las señales que se repiten

Ninguna de estas pistas es una prueba por sí sola. Juntas, sí justifican mirar el texto con más calma.

Un cambio brusco de estilo. Es la señal más fiable, y no la da ninguna herramienta: la das tú, que conoces al alumno. Si alguien que escribe con frases cortas y faltas de ortografía entrega un ensayo impecable, algo ha pasado. Puede ser un buen corrector, una ayuda en casa o una IA.

Frases correctas que no dicen nada. "Es fundamental tener en cuenta los diferentes factores que influyen en esta cuestión." Los modelos de lenguaje producen mucho texto de este tipo: gramaticalmente perfecto y vacío de contenido concreto.

Ausencia de ejemplos propios. Un alumno que ha leído el libro cita una escena, se equivoca con un nombre, cuenta lo que le llamó la atención. Un texto generado se queda en lo general.

Estructura de plantilla. Introducción que anuncia tres puntos, tres párrafos que empiezan por "En primer lugar", "Por otro lado" y "Por último", conclusión que repite la introducción.

Referencias que no existen. En trabajos con bibliografía, comprueba dos o tres citas. Las IA inventan artículos con títulos verosímiles y autores reales.

Cómo usar un detector sin equivocarte

Un detector de IA te da una segunda opinión rápida, sobre todo cuando tienes muchos trabajos. Conviene usarlo bien.

Úsalo para priorizar, no para sentenciar. Pasa los trabajos, ordena por resultado y lee con más atención los que salen marcados. El veredicto final sigue siendo tuyo.

Mira qué pasajes marca. Un porcentaje solo no te deja comprobar nada. Con una cuenta de Lucide ves los fragmentos resaltados, y puedes subir varios trabajos en PDF o DOCX de una vez.

Desconfía de los textos muy cortos. Con pocas líneas cualquier detector se equivoca más. Analiza el trabajo completo.

Ten en cuenta a quién estás leyendo. Un alumno que escribe en un español muy formal, o que no escribe en su lengua materna, puede producir un texto "regular" que un detector confunda con IA. El detector no conoce al alumno. Tú sí.

Qué hacer cuando la sospecha se confirma

Lo más eficaz suele ser una conversación, no una acusación.

  1. Pide al alumno que te explique el trabajo. Qué quería decir en tal párrafo, de dónde sacó tal dato, por qué eligió esa estructura. Quien lo ha escrito responde sin problema.
  2. Pídele sus borradores o el historial del documento. Google Docs y Word guardan versiones.
  3. Aplica la norma del centro. Si tu instituto o tu universidad tiene una política sobre IA, síguela; si no la tiene, es buen momento para proponerla.

Mejor prevenir

La mejor forma de reducir el problema es cambiar un poco las tareas: pedir que el trabajo parta de algo visto en clase, incluir una parte escrita en el aula, pedir una breve exposición oral del trabajo o exigir que declaren si han usado IA y para qué.

Y si quieres probar con un trabajo que tengas a mano, el detector gratis analiza hasta 500 palabras sin crear cuenta.

Este artículo se ha escrito con ayuda de inteligencia artificial. Antes de publicarlo, hemos comprobado sus datos y sus fuentes.